lunes, 24 de noviembre de 2014

Stuck (2007)






Con: Mena Suvari, Stephen Rea, Russell Hornsby, Rukiya Bernard y Carolyn Purdy-Gordon en el glorioso papel de: La jefa

Dirección: Stuart Gordon


Resulta que Mena Suvari, ya no solo lejos de sus tiempos de gloria sino que directamente avocada a matarse el hambre con lo que mierda sea, y cuando digo “con lo que mierda sea” me refiero a que lo único que aún no exploró –y para ello solo faltan meses- es el cine porno y/o aceptar la derrota y tomar ese trabajo de media jornada como cajera del supermercado chino de a la vuelta de su casa, asociada de manera dantesca con Stephen Rea, otro al que ya los años de gloria se le han escurrido incluso de sus propias memorias, construyeron esta simpática e impiadosa pelotudez insoslayable que a continuación intentaré dibujar.

Mena es enfermera en un hospital de ancianos donde el encargado del casting, al no conseguir viejitos de en de veras y acudiendo solo a parientes lejanos, desesperados y canosos, uno de ellos clama por la joven, ya que se ha cagado encima. Y no hay nadie mejor que Mena para limpiar el enchastre que dejó en la cama, enchastre que nuestro sutil director no escatima en explícitos para mostrarnos bien toda la caca en las sábanas y la inútil intención de aparentar senilidad en este patético actor de sesenta y pico que pretende convencernos sin una sola herramienta de que tiene 87.

Y Mena es una enfermera muy apasionada de su trabajo, le fascina limpiar culos chorreados de caca que nuestro sutil director nos muestra con total explicitez. Y esto le suma puntos en su trabajo. Su empleadora, malísima actriz, ya está casi dispuesta a darle el cargo de “Jefa de enfermeras”. Nadie ha limpiado, limpia o limpiará la caca de los supuestos viejitos como lo hace Mena. Y la contradicción inunda las escenas, ya que si la jefa reconoce esto no se entiende muy bien para qué la asciende. ¿Quién dejará esos culos seniles pulidos espejo? Nadie.

Picazón colectiva.

Esto llena de euforia a Mena, quien no puede evitar imaginarse dando órdenes lejos de los culos cagados de los supuestos viejecitos. Y tan dispersa está que luego de ir a festejar por adelantado con dos extras que no hubiesen calificado ni siquiera para mal actor de reparto en una película de Ed Wood –hay uno que, directamente, dos por tres mira la cámara que lo está filmando- agarra y, manejando medio puesta por pastillas de éxtasis, levanta como sorete en pala a Stephen Rea, quien acaba de volver de un centro de atención al indigente en donde una vez más no consiguió un trabajo de lo que sea. Y con tanta mala pata lo atropella, que el pobre hombre queda infestado de fracturas expuestas y chorreando más sangre que la que podría engalanar su cuerpo con medio cuerpo dentro del auto.

Mena, extasiada por las pastillas y perturbada por el suceso, acelera a fondo y lleva al atropellado al hospital como hace poco y en la vida real lo hiciere el hijo de famoso locutor radial de voz gruesa e ideas izquierdistas, pero en el camino comienza a preguntarse si no quedará pegada en el hecho, ya que está conduciendo bajo los efectos de las drogas, así que desiste y se va a su casa -con el tipo clavado en el parabrisas y una suerte tremenda que la acompaña en el viaje ya que nadie advierte su aparatoso y escatológico andar-. Deja el auto en su cochera y se va a dormir –con Rea aun clavado en el parabrisas-.

Y al día siguiente debe ir al trabajo y se acuerda de pronto lo sucedido e, implorando que haya sido solo un feo sueño, acude al cobertizo a constatar la veracidad del accidente cuando, con pavor extremadamente mal actuado, advierte el cuerpo empapelado de fracturas expuestas de Rea atravesando el parabrisas.

De pronto. Una patita con fractura expuesta se mueve, como si quisiese espantarse una mosca. Oh, Dios santo. Rea está vivo.

Horror. Candor. Desesperación. Y ahora, quién podrá ayudarla.

Mena llama a su novio, un mulato re malísimo en eso de actuar, y le pide ayuda. Deben deshacerse del cuerpo. Y, lo peor: primero deberán matarle, de lo contrario no sería un cuerpo. Por lo que un inclemente desfile de espantosas escenas se suscitan sin más delante de nuestro inocentes ojos al punto que en un tiro, ya sin saber cómo continuar con esta imbécil historia, Mena sube al auto y le implora a Rea “¡¿Por qué me haces esto?!”, cuando es precisamente ella la única que está haciendo algo malo a alguien, en este caso a su atropellado.

Pero Rea, lejos de quedarse en el molde o morirse de una vez por todas así deja de “hacerle eso” a Mena, insiste con liberarse, y a pesar de estar completamente fracturado con sus huesitos fuera como escarbadientes que salen de su carne al estilo “brochetas de lomo al strogonoff”, se libera, intenta arrancar el auto y atraviesa las más improbables situaciones todo quebrado como está, hasta que finalmente es él quien acaba con Mena y su novio, prendiéndolos fuego en el cobertizo y huyendo con un improvisado bastón a pesar de las múltiples fracturas expuestas que deberían haberle matado más o menos de inmediato, o al menos haberle impedido de moverse habiendo pasado toda esa cantidad de días oculto en el garaje de la casa de su atropelladora.

Así que déjenme de molestar con esta película. Que Mena Suvari haya caído en esta desgracia tan terrible es más o menos previsible. No ha hecho nada luego de American Beauty, donde solo nos deleitó con su cuerpo de lolita. Y ese estúpido trenzado a lo Bo Derek que se clavó en el pelo que ni a la propia Bo Derek le quedaba bien, no solo no la ayuda para nada sino que, al menos en mi humilde opinión, debe ser el culpable directo de que no la contraten al menos para una película de clase B, pero ¿Stephen Rea? Dios mío… Qué triste es la vida del actor que no logra mantenerse en vereda.


Ponerle 1 Juanpablo sería faltar el respeto de lo bueno que pudiesen haber hecho estos dos en sus épocas de gloria.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Killer Joe (2011)




Con: Matthew McConaughey, Emile Hirsch, Juno Temple, Thomas Haden Church, Gina Gershon y elenco

Dirección: William Friedkin


Bien. Genial película de Friedkin. Hermosa composición de Temple, quien está divina. Gershon vuelve a lucirse luego de varios banquinazos. Hirsch, exacto. Y Thomas Haden Church…, qué decir de su papel: Monumental. Perfecto. Sublime. Insuperable. Este hombre no ha sido tomado lo en serio que debería, pocas veces lo han convocado, es una lástima. Tiene mucho para dar.


A McConaughey lo odio, lo odié y lo odiaré por siempre, me cae extremadamente mal, pero debo admitir que está bien y no ensucia demasiado con su patético egocentrismo espamentoso, así que ¿qué más podemos pedir?

Alquilé "Killer Joe" porque no encontré otra cosa, porque los estrenos vienen raleando desde hace semanas –y por ello ando tan seco de críticas- y porque ya estaba repodrido del estúpido Netflix, que no tiene ni remotamente todas las películas que amenaza tener y que me parece que para lo único que sirve es para no alquilarle y/o comprarle films a los chicos. Así que hermoso hallazgo el de hoy. "Killer Joe" es un film que, de no padecer todos estos desengaños, jamás hubiese alquilado, la tapa no me vendía nada.

Le pongo 8 Juanpablos y por supuesto que lo insto a que la vea. No tiene nada major que hacer y aún faltan algunos días para que llegue el malón de ofertas cinematográficas que hace 15 días esperamos ya con la lengua afuera.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Old Boy (2013)







Con: Josh Brolin, Elizabeth Olsen, Samuel L. Jackson y otros

Dirección: Spike Lee


Hay cosas que no entiendo de Hollywood y su fábrica de entretenimiento visual, pero más allá de mi entendimiento o no, todos sabemos qué es Hollywood y cuál es su única prioridad: Juntar guita a lo pavote y como sea.

Entonces es lógico que un día, haciendo zapping luego de una acalorada jornada de trabajo donde tuvo que asistir a cuatro brainstorms con sus secuaces para que no se les cayera una sola idea, un productor de cine enganchó justo en I-Sat o en alguna de esas -el canal Volver, por ejemplo también podría haber sido-, “Old Boy”, la tremenda película de Chan-wook Park de hace diez años que cuenta esta fresca y original historia de secuestro, abuso y perturbación que ha hecho nuestras delicias las veces que la hemos visto, y entonces agarró y dijo, con su vaso de whisky en mano y ya medio copeteado: “Qué buena película, una así habría que hacer…” y llamó a su secretaria para no olvidarse y le dejó la orden de comenzar con la búsqueda del casting y todo eso que ya conocemos del detestable funcionar de esta máquina siniestra.

Pero de ahí a que Brolin, tipo que me cae muy bien y que ya ha demostrado qué clase de películas elige para dejar su huella, o que Elizabeth Olsen, quien se despegara de sus dos estúpidas hermanitas ricachonas y demostrara también que tiene qué mostrar, ahí es donde no lo entiendo. Porque ni Brolin ni Olsen necesitan los millones de dólares que pudiesen haber cobrado de sueldo, porque están en el momento justo en sus carreras y porque todos los días les deben llover ofertas para construir cosas nuevas y copadas que no hayan sido previamente hechas en el lejano oriente.

Así que ya lo sabe. Si usted es de esos que no sabían que Old Boy es una película ya hecha, buenísima y con actores desconocidos que ha marcado aquel 2003 cuando vio la luz, está perdonado, vaya ahora mismo y alquile ésa versión, la original, la que jamás debería haber sido versionada por estos pelotudos.

Y si usted, en cambio, es de esos que sí vio Old Boy de Chan-wook Park, no sé para qué me estoy gastando en contarle todo esto.



martes, 18 de noviembre de 2014

Hercules (2014)






Con: Dwayne Johnson, John Hurt (dios mío), Ian McShane, Rufus Sewell, Aksel Hennie, Ingrid Bolsø Berdal, Reece Ritchie y elenco

Dirección: Brett Ratner



La verdad es que no sé por dónde empezar. Porque si encaro por el lado de la composición de Dwayne Johnson, tan patética como todo lo que ha hecho este forzudo tierno a excepción de “Pain and Gain”, donde hace un papel memorable que no le debe haber costado mucho ya que hace de él mismo, resto importancia al verdadero culpable de que La Roca haya sido convocado para ponerse en la piel de Hércules, a quien habría que desterrar ya que su elección vendría a ser algo así como que Pink Floyd reemplazara al recientemente deceso Richard Wright por Palito Ortega.

Y montarme solo en la liviandad con la que pretendieron contar esta fumada historia griega, también sería un sacrilegio, así que no lo sé.

Lo que sí sé es que la jovencita rústica y sin talento alguno que compone a Atalanta debería haberse vestido con armaduras que protegiesen sus órganos vitales, como bien señaló mi señora cuando pasó un instante por el living y señaló este inútil pero sexy ropaje de guerra.

Y si hubieran hecho un esfuerzo para conseguir a un actor al que no le saliera ni en lo más mínimo el papel de “loco perturbado” de la banda jamás hubiesen encontrado alguien mejor que Tobias Santelmann para no conseguir engalanar el personaje.

Y, lo mejor de todo, lo que ya me tiene tan pero tan recontra podrido que ni siquiera puedo describir mi indignación: la torpe y digna de Revista Anteojito forma de componer aristócratas o reyes griegos, con túnicas y poses de estatua como si los tipos, por haber sido inmortalizados en esas estúpidas posiciones corporales hayan sido señores de mármol con las manos anudadas en el pecho, el mentón ladeado a un costado y atacados por el caminar afeminado más sonso que haya existido luego del sketch “Silly Walk” de Monty Python.

Así que ya lo sabe, si anda con muchas ganas de no poder creer cómo fue gastaron plata en esto –mucha más de lo que usted gastará en alquilarla-, vaya y llévese una copia. Quedará espasmódicamente sorprendido.

Le pongo 2 Juanpablos. Si alguien del futuro hubiese agarrado del brazo a John Hurt cuando salía del set de filmación de Alien y le hubiese dicho que de grande, viejo y boludo iba a anotarse en cuánta tontería saliera al mercado, éste no lo hubiese creído.




lunes, 17 de noviembre de 2014

Area 407 (2012)




Con: Abigail Schrader, Samantha Lester, James y Melanie Lyons, Brendan Patrick Connor, Ken García y gran elenco

Dirección: Dale Fabrigar y Everette Wallin


Resulta que una vez más, y a pesar de los reclamos ya de rodillas de la población toda clamando para que Hollywood abandone de una vez y de manera definitiva el género “terror con camarita en mano” que hiciera las delicias de grandes y chicos en Blair Witch Project pero que, ni bien terminada esta inteligente y fresca modalidad de terror ya no quedaba más por decir y luego se construyeron millones de secuelas y/o burdas copias que pareciera que compiten entre ellas para ver cuál es más patética, más inútil y más descerebrada; una jovencita de trenzas da inicio a esta tontera sin igual filmándose en modo selfie antes de ingresar al avión que la llevara de regreso a no se dónde junto con su hermana mayor, quien no desea ser filmada y pide constantemente a su hermanita que deje de hacerlo mientras ésta –la hermanita- no para de filmarla y molestar al resto de los pasajeros de este vuelo que seguro caerá en breve con la bendita suerte de que, aquellos que quedasen con vida y ensangrentados, pudiesen contar con lujo de detalles y camarita de mano para dejar registro de “lo que sucedió” esa fatídica noche y así aprovechar y construir un revelador film sobre ello.


Y ya está todo listo, ya tenemos a todos los desconocidos actores de bajo presupuesto que pueden oficiar de supuestos seres humanos reales que están atravesando una situación perturbadora ya que nadie los recordará de otro filme. Ya tenemos el avión y las azafatas. Y el gordo insufrible de ahí adelante tiene el visto bueno de los directores para dar rienda suelta a la primera situación tentadora de ser filmada con una camarita de mano al ponerse a discutir sobre los maníes con la azafata, señalando que la compañía en la que está por volar, es una real basura.

Luego, lo inevitable, el avión levanta vuelo pero una indeseable tormenta y/o un desperfecto técnico lo baja de un hondazo.

La mayoría muere, todo es oscuridad, gritos y sangre. Y por suerte -de lo contrario no hubiésemos sabido qué ocurría con estos cuates sobrevivientes- la rubiecita de trenzas no solo está con vida sino que aún sostiene con vehemencia su camarita de mano y ya está dispuesta a filmar saltos y desenfoques a unos actores de muy mala calidad completamente ensangrentados de la cabeza hacia abajo, todos chorreados en el mismo cachete.

Y lo sobrevivientes gritan, se pelean y anuncian locas opciones para escapar del avión, que ya cayó, que no explotó, pero que bien podría hacerlo mientras el gordo sigue peleando con la azafata por los maníes y otro pasajero quien, justo y a dios gracias, anuncia que no se preocupen, que en un bolso de mano que subió al avión cuenta con un set exclusivo y profesional de cuatro camaritas de mano con potentes flashes para que no solo Trencitas sea quien inmortalizare éste vómito sino que varios uedan hacerlo, de manera de poder enfocar varios flancos cuando unos extraños dinosaurios muy pero muy mal hechos a los que ni Trencitas ni los pelotudos que deciden atarse camaritas en las manos logran aunque sea una vez en toda la película filmar y enfocar bien.

Y todos gritan muchísimo. Todos sangran por el coco y tienen la mejilla izquierda completamente ensangrentada, y todos se pelean y todos son comidos por los dinosaurios que no pueden enfocar ni una vez.

Así que déjeme de joder con esta inmundicia, que bastante cabrero estoy por habérmela fumado.

Diga que la vi en Netflix y no tuve que pagar el alquiler, que sino boxeaba a alguien.


Le pongo 1 Juanpablo





viernes, 14 de noviembre de 2014

A Most Wanted Man (2014)






Con: Philip Seymour Hoffman, Rachel McAdams, Grigoriy Dobrygin, Nina Hoss, Robin Wright (irreconocible), Daniel Brühl, Williem Dafoe y gran elenco

Dirección: Anton Corbijn


Estreno de la Semana


Está bien. Para Philip no fue la mejor forma de despedirse de este mundo si uno compara esta película con las monumentales que ha hecho en los últimos cinco años, hubiese sido un golazo despedirse con Synecdoche, o con The Master. Al menos nos dejó esto último, que está muy bien construido y que funciona a la perfección.

Buenas actuaciones de todos. Wright, me costó un montón encontrarla debajo de ese absurdo pelo corto y renegrido. McAdams, hermosa, bien parada en su rol. Quien sabe Dafoe es el punto flaco y Brühl no suma ni resta

No puedo decirle mucho más y tampoco voy a ser yo quien le recomiende ver A Most Wanted Man, ya que, como bien dijo Mollo en su último disco refiriéndose a Michael Jackson: “Muerto a laburar”, ahora todas las películas de Hoffman tendrán mucha más demanda que la que de por sí tenían con él en vida.

Así que véala, va a pasar un buen momento y volverá a sentir pena de que este hombre se haya ido tan rápido teniendo aún tanto para dar.


Le pongo 7 Juanpablos.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Când se lasa seara peste Bucuresti sau metabolism (2013)






Con: Diana Avramut, Gabi Cretan, Bogdan Dumitrache y otros

Dirección: Corneliu Porumboiu


Hay una realidad, las películas rumanas son más pesadas que gargantilla de tractores. Y esto uno ya debería saberlo a esta altura de su vida, y debería dejar de darle oportunidades al cine rumano con el optimismo de un imbécil.

No pude terminar de verla, me hubiese encantado, pero fue inútil. Sobre todo para saber dónde pretendían ir con esos silencios y momentos de impasse que inundaban cada una de las escenas.

Así que ya lo sabe, si usted gusta de esas películas en donde un director filma minutos inacabables a un actor que está sentado en la cocina fumando un cigarrillo y no hace otra cosa que eso, no sé qué está haciendo leyendo estas líneas, vaya ahora mismo y alquílese una copia. Apúrese, no haga como Porumboiu, que se toma su tiempo para todo. Métale pata que a ver si todavía se la lleva otro como usted, porque seguro que hay otro como usted, sino ¿con qué fin harían una película así?


Le pondría algunos Juanpablos, pero como no la pude terminar de ver sería deshonesto de mi parte.