lunes, 6 de febrero de 2012

Carriers (2010)



Con: Lou Taylor Pucci, Chris Pine, Piper Perabo, Emily VanCamp, Christopher Meloni y Kiernan Shipka

Dirección: David & Álex Pastor

El mundo está acabado una vez más. Y la población está diezmada, para variar, pero algunos sobrevivientes quedan vagando por las rutas estadounidenses, son pocos y es muy peligroso tener contacto con personas desconocidas y rara vez se cruzan, pero para los hermanos Green las reglas estipuladas por Brian, el mayor, son muy simples:

1 – Evitar a los infectados a toda costa, ya que su aliento es altamente contagioso.

2 – Desinfectar todo aquello que hayan tocado en las últimas 24 horas.

3 – Los enfermos ya están muertos. No pueden salvarse.

Si se quiebran estas reglas, morirán. Si las siguen, vivirán. Quizás.

Entonces, decía, los hermanos Green van atravesando un condado en un lujoso Mercedes nuevito en compañía de sus 2 novias, Rubia Tarada y Rubia Calladita, mientras toman cerveza cuando ven que hay una gran 4 x 4 atravesada en el camino por lo que no les quedará otra que parar. Pero ya están cancheros y, sobre todo, se saben las reglas que estipuló Brian al pie de la letra (1 – Evitar a los infectados a toda costa, ya que su aliento es altamente contagioso. 2 – Desinfectar todo aquello que hayan tocado en las últimas 24 horas. 3 – Los enfermos ya están muertos. No pueden salvarse), por lo que suben todos los vidrios y se quedan, acechantes, viendo de lejos la reacción del conductor de la 4 x 4, que se acerca caminando a pedirles ayuda pero con una inquietante mano escondida detrás de su espalda mientras una dulce hijita mira lo que ocurre desde adentro de la camioneta con un barbijo todo ensangrentado. Pero esto no es impedimento para que Rubia Tarada, la novia de Brian, le suplique a éste que baje a brindar ayuda a ese extraño a pesar que recuerda claramente cuáles son las reglas (1 – Evitar a los infectados a toda costa, ya que su aliento es altamente contagioso. 2 – Desinfectar todo aquello que hayan tocado en las últimas 24 horas. 3 – Los enfermos ya están muertos. No pueden salvarse), por lo que Brian se enoja y la reta, y acelera a fondo esquivando al parroquiano que le tira un llaveinglezaso en el vidrio mientras los jóvenes banquinan con el Mercedes con tal mal tino que van y rompen el cárter (la banquina no está ni tan baja ni en tan mal estado como para tener ese desagradable inconveniente, cuando tenga plata no compraré jamás un Mercedes Benz, son muy flojitos ahí abajo).

Y a los pocos kilómetros (2 o 3 a lo sumo) deben abandonar el Mercedes, que ya no da para más y escupe humo blanco por todos lados como si se le hubiera roto el Jimmy Cárter, y Rubia Tarada le insiste a su novio que deberían volver, no solo a ofrecerle ayuda a la pobre niña enferma de la terrible enfermedad que diezmó a la humanidad, sino también a convencer al hombre de viajar todos juntos en la 4x4, que el único desperfecto que tiene es que no cuenta con combustible, se ve que Rubia Tarada olvidó las reglas que impuso su novio-líder de la manada (1 – Evitar a los infectados a toda costa, ya que su aliento es altamente contagioso. 2 – Desinfectar todo aquello que hayan tocado en las últimas 24 horas. 3 – Los enfermos ya están muertos. No pueden salvarse), por lo que Novio, encolerizado, le recuerda a los gritos delante de los otros dos que para sobrevivir en este mundo diezmado hay que evitar a los infectados a toda costa, ya que su aliento es altamente contagioso; desinfectar todo aquello que hayan tocado en las últimas 24 horas; y que los enfermos ya están muertos, y no pueden salvarse!

Pero ni Rubia Tarada ni el director del filme toman en serio las reglas que impuso el muchacho al comienzo de la película y deciden ir hacia la 4x4. Y entonces llegan y convencen a Padre que viajen todos juntos, y los ubican en la parte trasera de la 4 x 4 como si se tratara de unos perros y los cierran herméticamente con unos plásticos que no sé de dónde sacaron en medio de aquella ruta perdida en el medio del campo y lavan bien con cloro todo el interior del vehículo. Así que listo, a viajar.

Padre insiste con que en un centro de salud que hay en una ciudad cercana han encontrado la cura a la enfermedad en un nuevo suero diseñado a las apuradas (igual que en la película “The Stand”, de Stephen King, igual-igual). Brian no le cree, pero por otro lado no le queda otra que llevarlo, a pesar de las reglas estipuladas por él mismo que le gritan en los oídos todo el tiempo sus directos y simples ítems: (1 – Eviten a los infectados a toda costa, ya que su aliento es altamente contagioso. 2 – Desinfecten todo aquello que hayan tocado en las últimas 24 horas. 3 – Los enfermos ya están muertos y no pueden salvarse…), llegan a la ciudad abandonada y el centro de salud está desolado y solo hay cadáveres más cadáveres más abandono (igual que en la película “The Stand”, de Stephen King, igual-igual), pero Padre insiste en ingresar en el nosocomio para ver si hay alguien, así que todos lo siguen y Rubia Tarada prefiere quedarse con la niña contaminada esperando en el auto. Brian se enoja y le recuerda las reglas por él mismo estipuladas al comienzo del filme (1 – Evitar a los infectados a toda costa, ya que su aliento es altamente contagioso. 2 – Desinfectar todo aquello que hayan tocado en las últimas 24 horas. 3 – Los enfermos ya están muertos. No pueden salvarse) pero Rubia Tarada insiste en que se quede tranquilo, que ella no va a quebrantarlas.

Y se van, y rubia Tarada queda con Niña Contaminada y juegan a las manitos y cantan canciones separadas por el resistente plástico que contiene a la niña y a la peste en la parte trasera de la 4 x 4 cuando de pronto, la dulce niña que mantiene su barbijo ensangrentado puesto en el rostro, comienza a toser peligrosamente hasta que pierde el conocimiento y cae redonda al piso de la parte trasera de la 4 x 4. Rubia Tarada, en un arranque de salvavidismo inusitado, se calza el barbijo y despega el plástico que la separa de la niña y de la mortífera enfermedad que ésta posee para ayudarla a levantarse y así poder respirar. Quizás su novio debiera haberle dicho más veces las reglas estipuladas (1 – Evitar a los infectados a toda costa, ya que su aliento es altamente contagioso. 2 – Desinfectar todo aquello que hayan tocado en las últimas 24 horas. 3 – Los enfermos ya están muertos. No pueden salvarse), porque aunque son solo tres reglas y deberían aprenderse con rapidez, parece que este no es el caso.

Y entonces se le complica porque se le engancha un coso y no llega, y forcejea con la campera mientras la niña se convulsiona con peligrosidad en el fondo de la camioneta, y Rubia Tarada se desespera e intenta alcanzarla, con tan mal tino que se le sale el barbijo en el momento preciso en que la niña deja de dar las convulsiones por una estruendosa tos que la libera y despierta del trance, no sin regar de escupitajos sanguinolentos toda la campera y parte de la cara de Rubia Tarada que, como si se tratase de un certero relámpago, recuerda de golpe y con claridad mística las estrictas reglas estipuladas por su novio (1 – Evitar a los infectados a toda costa, ya que su aliento es altamente contagioso. 2 – Desinfectar todo aquello que hayan tocado en las últimas 24 horas. 3 – Los enfermos ya están muertos. No pueden salvarse). Así que se asusta y cierra de nuevo la cabina trasera con el plástico y se limpia así nomás la sangre de la manga y de la mejilla. Y se hace bien la pelotuda.

Y al rato, sus compañeros de viaje vuelven del nosocomio y la niña ya se encuentra mejor y desea hacer caca. Y el baño está lejos, por lo que el padre debe acompañarle a sabiendas de que los abandonarán pero sin poder evitarlo. Y los 4 aprovechan el momento para escaparse con la 4 x 4 ya que, como bien señala una de las reglas del líder del grupo, los enfermos no tienen cura y morirán por lo que no tiene sentido intentar salvarlos.

Y bueno, ya fue, tampoco voy a seguir con esto mucho más, mejor resumo. Rubia Tarada está contagiada (con versito y todo) como no podía ser de otra manera luego de haber desoído las constantes alertas de su novio que dos por tres le recordaba las estrictas reglas (1 – Eviten a los infectados a toda costa, ya que su aliento es altamente contagioso. 2 – Desinfecten todo aquello que hayan tocado en las últimas 24 horas. 3 – Los enfermos ya están muertos. No pueden salvarse) y para cuando su novio lo advierte (que la joven está enferma) y decide abandonarla en la ruta a su suerte, él también ya está contagiado y, paradójicamente, cuando le toca a él bailar con la más fea (separarse del grupo por las reglas que él mismo impuso) resulta que se hace el olvidadizo y el pelotudo y su hermano menor debe ajusticiarlo para que no terminen ellos también contagiados.

Y la película termina con Hermano Menor y Novia Calladita llegando a la playa, donde disfrutarán de la vida sin la molesta presencia de seres humanos contagiados.

Fin.

Muy chota y obvia película. Tienen que dejar de hacer eso que hacen. Tienen que conseguir historias que aún no hayan sido hechas, debe haber en algún lado. Busquen que el que busca encuentra.

Le pongo 3 Juanpablos.

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