lunes, 30 de marzo de 2015

Gente Desbordada



Domingo. 5 AM
Una típica balacera mejicana de esas que ya son moneda corriente en la madrugada del centro rosarino me despierta sin más y como de costumbre. Terco, insisto, entre indignado y resignado mirando el techo, pero ya no volveré a dormirme, no lo conseguiré. Ya estoy grande, debería perder esa ilusión.
Me levanto y me voy al living a disfrutar de la película que alquilé el sábado para ver a la madrugada cuando la balacera mejicana de esas que ya son moneda corriente en el centro rosarino me despierte sin más.
Pongo el DVD y cuando arranca me doy cuenta de que ya la vi. Es tiempo de que El blu-ray y el DVD se pongan de acuerdo. Sale un blu-ray con el título en inglés y al año siguiente -no al mes- sale un DVD con un título absurdo doblado al castellano que nada tiene que ver. Otra trampa mortal. "Welcome To the Punch">"Cruzando el límite". Nada que ver. Imposible darse cuenta. Ni el tiempo pasado ni el título nos ayuda a advertirlo.
Enfundo mi cabeza con enormes auriculares y me siento en el sillón, la película ya empieza y me acuerdo que era entretenida, pero un imbécil, zombie, descarriado, inimputable o como usted elija denominarlo estaciona debajo de mi balcón con un Peugeot 307 nuevito rebosando música punchi-punchi al recontra taco. No va a irse, ni siquiera bajará el volumen. El mundo es suyo y está solo en el planeta. Nada ni nadie lo hará salir de ese egoísta trance.
Salgo al balcón. Tiene el techo corredizo abierto y a pesar de tener toda la cuadra libre no está ni en doble fila ni bien estacionado, amarró a mitad de camino, en una suerte de “media doble fila”, pero esto tampoco le importa, o quizás no se dé cuenta. Manda mensajes envuelto en el punchi punchi de su potente equipo de audio. Le grito. Nada. Le chiflo. El sonido agudo de mi chiflido le entra por una oreja y le sale por la otra. Cabecea, pero una sola vez y hacia la izquierda, no mira para arriba. Debería tirarle una de esas piedras del sur que tengo en una maceta, pero son grandes y seguro lo mataría. Hace muchos fines de semana que lamento no haber dejado preparado un balde con agua. Me contengo y le vuelvo a gritar. Nada. La música está demasiado fuerte para que pueda advertir cualquier cosa que ocurriese fuera de su cockpit de boliche bailable.
Me voy a mirar la película, nada puedo hacer para evitar al jóven. Él se queda, la cuadra está ideal para estacionar mal y ponerse a mandar mensajitos con una marchita bolichona al re taco. Con el tiempo consigo concentrarme en lo mío. Si estuviera escribiendo sería imposible, pero una película ya vista es ideal para contrarrestar este flagelo del que estoy siendo víctima.
Al rato decido salir a correr. Aún es temprano y la familia duerme. Salgo. Llego a Tucumán y Roca y la pelea de la mañana no se hace esperar. A media cuadra, para el lado de Paraguay, un zombie corre desaforado y en cuero, increpando a otro que se oculta en una casa. Le patea la puerta, desquiciado como un infectado de “I’m Legend”. Corren, de la vereda a un auto y del auto a la vereda. No van a parar. De pronto me doy cuenta de que algo no está bien: El auto al que corren, un Peugeot 307 igual al que hace una hora estacionó debajo de mi balcón, también está a medio camino entre una doble fila y un "estacionado", peligrosamente arrimado a un volquete erguido. Algo en esa imagen no está bien. No hay ningún camión volquetero descargando el contenedor, y esa no es la forma habitual de ver esas gigantes palanganas de acero.
Afilo la vista y me doy cuenta. Ha habido un accidente, o algo así. Y seguro que la pelea es por ello. Llamo al 911. Aviso que hay un choque, gente a las trompadas y que un auto se metió debajo de un volquete. La policía me asegura que ya viene al tiempo en que el infectado de “I’m Legend” es revoleado dentro un auto de escape. Señalo esto a las autoridades del 911. “No se demoren porque ya se van en un Citroën C3 negro” Me piden la patente pero desde la esquina no puedo leerla.
“Vamos para allá”, me aseguran.
Me acerco al lugar del hecho y me doy cuenta de todo. Un conductor completamente en pedo en un Peugeot 307 -igual al que estacionó debajo de casa- se comió un taxi estacionado al que le rebanó el espejito y terminó debajo de un volquete, el cual se puso de sombrero. Y no puedo terminar de contemplar la escena que el taxista damnificado sale con un martillo dispuesto a todo. Aún no sé quién es ni si es la víctima o el victimario, pero claramente no está borracho y no tiene esa edad impune que el socialismo rosarino apaña desde hace una perdida y larga década. Lo abrazo e impido que acate esa implacable orden que acaba de darse: desmembrar lo que quedó sano del Peugeot a martillazos, y más o menos lo consigo mientras un señor de unos 55 vestido de elegante ropa de gimnasia y una gorrita Nike -claramente un señor de clase alta- se acerca y aclara que es amigo del borrachín fugado de la escena –seguro del padre de éste- y que todos nos calmemos, que "la macana ya está hecha" y que nada de lo que hagamos ahora va a volver el tiempo atrás. El taxista está por morir de un infarto de la indignación y justifica su reacción: Aparentemente, luego del episodio y al llamar a la policía –y con las autoridades en el lugar del hecho- el borrachín, harto de escuchar los reclamos del taxista por el espejito roto, le rompió el parabrisas a puñetazos, lo cagó a trompadas y zamarreó a su mujer, quien intentaba parar la pelea mientras la policía no hacía nada al respecto y se iba del lugar.
Me voy a la esquina, cierto que había salido a correr. Pero cuando llego doy un último vistazo hacia atrás y el Citroën C3 negro, ya sin el borrachín a bordo, vuelve con los papeles a intentar pasarse los datos del seguro.
Llamo nuevamente al 911 y paso la patente del C3, que ahora la tengo a tiro. El 911 toma mi segunda denuncia, pero nunca volverá por el lugar del hecho. El borrachín ya está a salvo. Nadie le hará el control de alcoholemia.
Me voy a correr. Es la primera vez que lo hago en muchos años. Antes corría, todos los días 45 minutos. Mucho antes que se pusiera de moda. Ahora estoy demasiado gordo y si no arranco de una vez, después ya va a ser tarde.
Voy al parque España y vuelvo. 15 minutos. Por ser la primera vez y sin parar en ningún momento –sobre todo por mí estado-, está demasiado bien.
Vuelvo caminando y al llegar al lugar del hecho, el volquete ya fue re ubicado entre el hombre amigo del padre del borrachín y el dueño del C3 que ayudó a que escapara. Y ya llamaron a una grúa privada que engalana la foto cargando el Peugeot 307 para borrarlo de la escena del crimen.
Son las 8:37, y ¿acá? Acá no ha pasado nada.
Espero que el taxista olvide el episodio y vuelva a su rutina diaria, parecía buen tipo.

martes, 17 de marzo de 2015

Disculpe las Molestias

Cerrado por vacaciones.

viernes, 13 de marzo de 2015

FoxCatcher (2014)







Con: Steve Carell, Chaning Tatum, Mark Ruffalo y gran elenco

Dirección: Bennet Miller


Estreno de la Semana


Bien, dios mío, qué gran actuación de Carell… Qué buen año de cine.

Magnífica.


La mejor forma para describir el opresivo e insoportable vacío que padecen muchos millonarios norteamericanos a los que la vida, la familia y la altísima condición económica que ostentan deja solos y abandonados dentro de sus mega monumentales pertenencias.

Una historia real que no podría haber terminado de otra manera y de las que hay montones en ese país tan desesperante en donde 4 o 5 seres horripilantes acaparan una cantidad de miles de millones de dólares que no necesitan en lo más mínimo y que lo único que les produce es exactamente esto que con tan buena pluma describió nuestro director, quien no necesitó ser explícito en la relación de Schutlz chico con Du Pont y que mejor no podríamos haberlo entendido.

Genial.

Sublime.

Los tres, incluso Tatum, actor que me cae más que mal, lograron un producto imposible de superar.

Así que le pongo 10 Juanpablos a esta obra maestra de Miller en donde Steve Carell mostró su mejor papel hasta ahora debiéndose haber llevado el Oscar si no fuese por Redmayne, quien este año cagó a varios.


martes, 10 de marzo de 2015

Whiplash (2014)







Con: Jonathan Kimble Simmons, Miles Teller, Paul Reiser, Austin Stowell, Nate Lang y elenco

Dirección: Damien Chazelle



Bien. Buena película de Chazelle, jovencito director que aún no ha hecho gran cosa y nos chanta así porque sí esta interesante historia en la cara como si fuese el director de cine más experimentado del mundo.

Teller está irreemplazable, no podrían haber elegido otro actor, nació para hacer de Neiman, fue engendrado para enfrentarse con Simmons, quien lamentablemente lo opaca con su majestuoso despliegue.

Y hablando de Simmons… ¡Bien! ¡Al fin le toca un protagónico! Nunca desentonó, siempre a la altura de las circunstancias y siempre en su rol de actorcito de recontra reparto... Gran compromiso con su parte, más que merecidas vacaciones en un yate abrazado a la estatuilla dorada. A veces hay que esperar demasiado para obtener lo que no quiere. Que lo disfrute, Jonathan, se lo recontra merece. Siempre dije que era un grande y nadie me daba pelota. Ahí lo tienen, giles.

No tengo mucho más para decir de Whiplash, una película que no es ni remotamente una historia real de la que ya hemos visto varias del género (en este preciso instante se me ocurren Full Metal Jacket, An Officer and a Gentleman y Wayne’s World 2 -aunque esta última parodia a la de Gere-, pero debe haber al menos siete más) en donde de manera muy sutil iremos cambiando nuestros sentimientos hacia uno y el otro en un viaje sin escalas hacia la escena del bar y el desenlace final, tan genial que mejor me tapo la boca y no le digo más nada.

Así que le pongo 8 Juanpablos y lo insto a que la vea.



lunes, 9 de marzo de 2015

Alexander and the Terrible, Horrible, No Good, Very Bad Day (2014)




Con: Steve Carell, Jennifer Garner, Ed Oxenbould, Dylan Minette, Kerris Dorsey, Bella Thorne y elenco

Dirección: Miguel Arteta


Resulta que una vez más –y ya van como doscientas- a un niño de clase media estadounidense –que es una suerte de rico en cualquier otro lugar del mundo- todo le sale mal, tiene mucha mala suerte y se siente un incomprendido, no solo por sus hermanos mayores sino por sus padres y sus compañeros de escuela.

Su madre mantiene el hogar ya que su padre está temporalmente sin trabajo y actuando de niñera, y ésta es asediada, perturbada y humillada constantemente por su jefa, quien la tiene desde hace meses tentando con nombrarla vicepresidente de la compañía (¿cuántas veces van a contar la misma historia?), entonces debe correr y desangrarse por cumplir sus más absurdos requerimientos a costillas de transformar el hogar en un maléfico caos (esta parte la imagino con yankies seguro riéndose mientras mastican pochoclo sin advertir que no hay nada de qué reírse, vender el bienestar de tus hijos por acceder a los más perversos requerimientos de una vieja mal cogida con el solo fin de conseguir el poco alentador título de “vicepresidente”) mientras el hermanito menor de todos los hermanos de la casa, un bebé, se pasa llorando y su papá calmándolo mientras Mamá da órdenes a los gritos para que todos estén preparados, hay que salir, hay que ir a la escuela y hay que presentarse en ese acosador trabajo en donde deberá lamer entre los dedos mugrientos de su empleadora con el anhelo de acceder a Vicepresidente de aquella empresa donde trabaja para así conseguir mil dólares más de sueldo y siete mil presiones aún más dantescas de las que su frágil sistema inmunológico hoy por hoy soporta. Cualquiera en su condición habría muerto de un infarto, se ve que los yankies tienen el corazón a prueba de balas, puede que esto sea por vivir esas vidas plásticas que viven.

Y el pobre Alejandro siente que su madre no le presta atención, entre el baile de graduación de su hermano mayor (dios mío), la obra de teatro de su hermana mayor (ay, ay, ay) y los berrinches de su hermanito menor…, pobre Alexander. Entonces un buen día agarra y dice “Nadie entiende que mis días son horrorosos –habría que mostrarle un videíto de cómo la pasan los niños de las villas del conurbano bonaerense, quién sabe le levantamos la autoestima-, ¡ojalá que hoy todos ustedes tengan el peor día de sus vidas!”, y entonces la magia –esa que en ningún momento pinta por el film- aparece y hace pasar miles de disparatadas situaciones a toda su familia. Desde su padre, quien finalmente recibe un llamado para un posible empleo y no le queda otra que presentarse en la entrevista con el bebé, quien lo deja muy mal parado; o su hermano mayor, quien sale con la más bella y revolcable jovencita del colegio y termina rompiendo con ella o su hermana, que debe actuar de Peter Pan en la obra y se resfría de manera impresionante, o su pequeño hermanito, quien pierde el chupete por un tontísimo y forzado accidente o su madre, quien al llegar a las oficinas de su empresa es relajada a pedos por su empleadora, quien le señala que el libro de Dick Van Dike que acaban de publicar tiene gruesísimos errores en el texto y entonces la amenaza con despedirla y entonces debe cruzar la ciudad en bicicleta –y en esta parte también imagino yankies despanzurrados de risa en las butacas del cine: jamás imaginarían tener que hacer una cosa así, todos tienen dos autos, a ninguno le importa un sorete de oruga el calentamiento global, y el solo hecho de imaginarse gastando calorías haciendo un trámite en bicicleta es tan desopilante e improbable que no lo podrían creer, deberían haber hecho dos versiones de esta película y esta escena cambiarla, hacer que la madre tuviese que atravesar la ciudad arrastrándose por las tuberías de desagües pluviales municipales, quien sabe así las otras madres del mundo, esas que no tienen ningún puto problema en subirse a una bici, podrían haber visto cómica la situación- para evitar que el viejo Van Dike lea en la presentación de su libro la palabra “caca” delante de los más chiquitos.

Y por supuesto que todas estas disparatadas situaciones solo consiguen unir a la familia y hacer que todos adviertan al pobre Alexander y lo abracen y quieran y respeten mientras la cámara enfoca el cielo donde unos fuegos de artificio explotan, fin.

Si usted me decía que yo vería a Steve Carell, en la misma semana, haciendo su mejor y peor papel, no se lo creía.

Dios mío, que vómito yankie indigerible.

Incalificable



viernes, 6 de marzo de 2015

Birdman (2014)




Estreno de la Semana

Con: Michael Keaton, Emma Stone, Edward Norton, Naomi Watts, Andrea Riseborough, Zach Galifianakis y elenco

Dirección: Alejandro González Iñárritu



Bien. Excelente película de Keaton. Monumental actuación de Stone. Sublime rol de Norton. Watts acompaña bien, Riseborough es hermosísima y el rey de los hípsters no molesta demasiado.

La verdad es que da un poco de pena ver a Keaton desangrarse en este personaje divino y quedar opacado para siempre por la insuperable composición de Redmayne sobre Hawking, porque hay que llegar así al otoño de tu carrera y haber pasado por toda una enorme cantidad de años de servicio en donde jamás tuviste real chance de aspirar a un papel como este y que te llegue el momento en el año que otro actor la descose de esa forma…, es para balearse en un rincón, Keaton… Es como cuando Harrelson fue nominado por su papel en The People vs Larry Flnt, son esas cosas que pasan una vez cada 18 años.

Pero bueno, más allá de esto muy buena historia, muy bien actuada, llevada con gracia por cada uno de los que se subió al tren y excelente timing.

Y eso es todo lo que tengo para decir de Birdman sin ahondar demasiado en la trama, una película muy bien dirigida que también le gana sin reparo a Boyhood a pesar del monumental esfuerzo de Linklater, en donde Keaton nos lleva de la mano con desparpajo mientras Stone está en su mejor momento y Norton no se queda atrás con un guion coescrito por el nieto de Armando Bo, quien si estuviera vivo no podría creer dónde llegó su nieto en lo que a evolución familiar se trate.


Le pongo 10 Juanpablos. Este año las películas que pelearon en los Oscars fueron muy buenas, todas, sin excepción. Y al menos podemos agradecer un 2014 sorprendente.




miércoles, 4 de marzo de 2015

Sublime –uncut- (2007)






Con: Tom Cavanagh, Kathleen York, Lawrence Hilton-Jacobs y elenco

Dirección: Tony Krantz



Resulta que en una cruzada sin parangón por construir una impecable mala película solventada puramente con la jubilación ahorrada durante largos 5 años de la tía del director en donde debió alimentarse a arroz frito y agua de la canilla por toda esa temporada, Tony Krantz nos cuenta entonces la cruel historia de Jorge o Juan Carlos, un insulso cuarentón más inocuo que no sé qué quien debe someterse a una simpática operación de estricta rutina y para nada preocupante hasta que algo sale mal y entonces se le pudre una pierna que hay que amputar, la familia lo visita y le habla de confusos episodios, su enfermera no pierde oportunidad para desnudarse y enfiestarse con él de las maneras más absurdas e inaplicables y su enfermero, un mulato grandote y de vos gruesa, vive amenazándolo con que le hará esto o aquello mientras él clama por hacer un juicio a las autoridades del nosocomio que lo dejó en ese lamentable estado de salud pero sus abogados le dicen que no le pueden hacer juicio al hospital porque aún está en construcción y la enfermera se hace un tatuaje que cubre toda su espalda y el enfermero mulato comienza a visitarlo vestido de diablito y justo, justo cuando uno decía “dios mío, qué es esta súper hijaputez que estoy barriendo con mis ojos”, despacito se da cuenta de una cuestión por la que ha sido concebida la historia que la aleja de Película Mala de Lunes pero solo por un pelito.

Así que mejor no le digo más nada y si no tiene qué hacer, ya se vio todo y acredita buena tolerancia a las películas muy mal hechas, de recontrabajo presupuesto y filmadas con estilo serie televisiva de la década del 80, mírela, mírela que no va a poder creer cómo no fue hecha de otra forma.


Le pongo 3 juanpablos.

martes, 3 de marzo de 2015

Dumb and Dumber To (2014)






Con: Jim Carrey, Jeff Daniels, Kathleen Turner (dios mío) y elenco

Dirección: Bobby y Peter Farrelly



Qué manía que tiene Hollywood de buscar exprimir historias sin reparo alguno en el cuidado de la historia misma, de los actores, de lo que pudiese haber logrado en el público en su momento... Es increíble cómo se cagan sobre los laureles en lugar de colgarlos y respetarlos y contemplarlos con un vaso de whisky en mano y un perro dálmata sentado al lado para poder acariciarle la cabecita con gesto de añoranza.

Y lo de Carrey y Daniels no tiene explicación. ¿Cuánta plata les habrán puesto para colaborar en esta falta de criterio absoluta? “Por la plata baila el mono”, dice un dicho y cuán cierto es…

En fin, alquilé Dumb and Dumber To sabiendo de antemano que no estaría a la altura de las circunstancias pero jamás imaginé que sería para tanto. Nada de lo que ocurre en el film consiguió ni por asomo que esbozara una mueca de minisonrisa, por el contrario, mi expresión de desánimo me abrazó con pasión al punto que ni siquiera pude terminar de verla.

Eso sí, seguro que Carrey y Daniels se compraron dos lindos yates de 70 metros para organizar fiestas con chicas en bikinis dorados.

Incalificable.



lunes, 2 de marzo de 2015

Dying of the Light (2014)






Con: Nicolas Cage, Anton Yelchin, Alexander Karim, Irene Jacob, Adetomiwa Edun y elenco

Dirección: Paul Schrader



Resulta que Nicolás Cage, ya decidido y encomendado sin remordimiento alguno a prestar su reconocido nombre para engalanar las más malísimas producciones fílmicas que usted imagine y, por ello, devenido sin remedio en una alerta indiscutida que debería producirnos rechazo absoluto cuando uno intenta elegir qué mirar esta noche y de pronto advierte su nombre por sobre el título del film, se pone en la piel del mítico Evan Lake, un casi jubilado agente de la CIA que pasa sus últimos días de servicio dando la bienvenida a nuevos agentes que recién comienzan en esta heroica, patriótica y mal remunerada tarea de ser espía de los Estados Unidos de Norteamérica ofreciendo el discurso de iniciación más tremendamente patético que haya usted contemplado en su entera existencia conformado por cursilerías desbordadas del estilo de Brave Heart con sorprendentes movimientos pélvicos típicos de High School Musical cuando de pronto, un día común y corriente, le llega información de que el malvado Banir, un sádico terrorista musulmán que lo mantuviera de rehén 20 años atrás y le cortara una oreja, no está muerto como suponían y sigue con vida.

Esto modifica para siempre su supuesto camino hacia la jubilación sin beneficios y una inusitada y desbordada mala actuación lo toma por sorpresa y comienza a temblar de venganza, y a pesar de que su jefe le prohíbe ir en su búsqueda, él agarra y va lo mismo en compañía de su coequiper –quien para variar es un joven con todo el futuro por delante-, así que van y llegan a la ciudad pobre llena de rocas polvorientas, varones en pijama, ojotas y chalequitos marrón caca y mujeres disfrazadas de fantasma que se ganan la vida vendiendo frutas en el medio de la calle (porque esa es la única aspiración a la que puede acceder un iraní, iraquí, libanés, sirio, jordano, turco, afgano, armenio y/o pakistaní, que solo vinieron al mundo a respirar polvo de rocas, tener la barba sucia, vender frutas rarísimas y poner bombas en EEUU) y de inmediato consiguen habitación en un lujosísimo hotel que no se entiende cómo genera ganancias siendo que está enclavado en el medio de esto que les describí y nadie -salvo agentes de la CIA- podría acceder a pagar una noche de sueño en ese horroroso país donde ya los espera una sugestiva veterana que seguro ha tenido un affaire pasado con nuestro protagonista quien les consigue un maquillador amanerado –que tampoco se entiende de dónde lo saca- que tratará de lookear a Cage como el “doctor Smith”, quien fuera solicitado por los secretarios del malvado terrorista para, previo suculento pago y estrictos controles de enfermiza seguridad, dejaran acceder a la mugrienta pieza donde se esconde desde hace 20 años para intentar contrarrestar un feo mal congénito que tan a mal traer lo tiene y que ya no puede ocultar y necesita imperiosa ayuda para poder seguir viviendo oculto en esa mugrosa habitación vaya uno a saber para qué.

Así que nuestro amiguito de Rising Arizona, ya disfrazado del Dr. Smith siendo su disfraz solo una barbita candado y un plastiquito que oculta su malograda oreja derecha, acude en su ayuda con el oscuro y oculto anhelo de acabarlo (de terminar con su terrorista vida, no de eso que imaginó, contrólese).

Pero no todo es tan sencillo ya que el malvado Banir no es el único que padece una enfermedad terminal. El propio Cage carga con su triste flagelo: tiene demencia senil y por momentos pierde noción del tiempo y la razón, así que ni bien accede a la habitación del malo, un cruento episodio de su propio mal lo bloquea como no podría haber sido de otra manera y terminan luchando como dos impedidos viejitos seniles, no solo el uno contra el otro sino que también cada cual con su propio mal.

Y eso es todo lo que puedo decirle de esta nueva tontería filmada por este actor tan extraño que un día agarra y te colabora en un film re pulenta como Joe y al ratito nomás se sube al más patético barco sin importarle una real mierda de nada.

Así que le pongo 2 Juanpablos y lo invito a que no pierda el tiempo