lunes, 17 de octubre de 2011

Elephant White (2011)




Con: Djimon Hounsou, Kevin Bacon, Jirantanin Pitakporntrakul, como sea que se pronuncie ése apellido.

Dirección: Prachya Pinkaew


Djimon Housou es “Curtis Church”, un fornido morocho que va por el mundo haciendo cagar asiáticos que regentean boliches de putas. Y es muy temerario y muy mandado y nada lo para. Ni los más peligrosos mafiosos dedicados a la trata de personas pueden con él. Y él se las ingenia para entrar “de queruza” en cada departamento que el juez Zaffaroni alquile a terceros como “Privado” en el centro de Tailandia para liberar a las jovencitas prostituídas de las temibles garras de quienes las prostituyen.

Y esto es medio idiota porque el negro es muy grandote, y Tailandia está llena de tailandeses… Yo no sé si usted vio alguna vez un tailandés, pero son unos seres menuditos y con rasgos achinados que no llegan en ningún caso a los 50 kilos de peso, así que debería llamar la atención que un gorila de dos metros armado hasta los dientes se pasee por los suburbios con esas implacables metas autoestipuladas. O sea, está bien que una vez el negro haya alcanzado su cometido, pero después de esto los demás cafishos deberían haber estado alertados del morocho, porque en ese mundo las noticias corren como reguero de pólvora, si es un puterío eso…

Pero esto no ocurre, Curtis continúa ingresando a los diversos privados haciéndose pasar por cliente y durante toda la película mantiene alto su score reventando cafishos por doquier.

Y ahora le queda uno, el más peligroso, el más despiadado y desalmado, que mantiene a las jovencitas drogadas con heroína y no sale de su impactante mansión custodiada por un sinnúmero de extras bastante desesperados por pegar aunque sea un bolo ridículo. Entonces necesita de la ayuda de su eterno amigo Jimmy, compuesto por el célebre y aparentemente necesitado de dinero rápido Kevin Bacon, que hace el rol de un traficante de armas pedorro que asiste con sus mercancías las necesidades de todos los esbirros del lugar.

Así que Curtis lo va a ver al boliche de trolas donde siempre desensilla para tomarse unos whiskeys y a palmear algunas nalguitas, pero cuando Bacon lo ve entrar, larga a la mierda el culo que tenía en la mano y sale disparando como cabaret en quiebra: Echando putas (Qué ocurrente que soy, jeje).

Pero el negro es muy de correr, y corre rápido el guacho, así que lo agarra enseguida y le pide ayuda, Bacon se niega mientras jadea por la corrida y Curtis le pone flor de trompis en la boca del estómago, persuadiéndolo que acepte la propuesta. Y Bacon pega buena onda y lo lleva a su loft para que elija que arma le alquilará (no fue tan difícil después de todo, solo había que darle una certera trompada en la boca del estómago).

Y bueno, le alquila una grandota con mira telescópica y no sé cuántas atribuciones copadas más y el negro se pianta a apuntalarse a una terraza medio abandonada que está justo enfrente de la implacable mansión del terrorífico cafisho tailandés.

Y cuando está listo para comenzar a disparar lo interrumpe una tailandesa jovencita con un vestidito azul que no sé qué le dice y él, para no abortar el plan, la ata a una columna y continúa con su labor.

La mansión está custodiada por aquellos malos actores que el mencioné con anterioridad, que la caminan como pelotudos lentamente de izquierda a derecha mirando con esa cara de papafritas que miran los que siempre hacen de custodios... Podrían cambiar esa cara de una vez, o al menos los directores podrían decirles que hagan otra, pero se ve que están con otros temas en la cabeza y no se les ocurre; yo creo que un día uno de estos extras va a salir a actuar con el pito al aire y el director ni se va a dar cuenta.

Y bueno, Curtis los va haciendo cagar de a uno. Todo es muy confuso, porque al principio los malos actores no entienden de donde vienen los tiros mientras y caen como moscas, pero en un momento el negro avista por la mira telescópica a la jovencita que hasta hacía muy poco se encontraba detrás de él atada a una columna. Perplejo, mira hacia atrás y la joven ya no está. Y ese momento de distracción le vale 2 tiros en los hombros que le propina desde lejos un francotirador que, desde otra terraza, ya lo caló y comienza a dispararle.

Curtis logra escapar y escapa, escapando en una furgoneta de escape que encuentra debajo del altillo elegido, por una ruta de fácil escape.

Le duelen mucho los hombros, pero esto no es impedimento para "hacer" que conduce con dolor y actuar muy pero muy mal la escena, moviendo el volante como un taradito, como si jamás hubiera manejado un vehículo...(No se mueve así el volante, Curtis, porque todo el mundo se da cuenta que no estás manejando en serio, porque de estar haciéndolo, ya hubieras rebotado repetidas veces contra las fachadas de las casas que se encuentran a cada lado de la avenida que venís surcando).

Una vez más calmado y con los esbirros que lo perseguían para reventarlo perdidos, se detiene a un costado de la ruta ya que en el fondo de la furgoneta de escape escucha muchos gritos. "Qué raro, parece como que la furgoneta esta con la que me escapé estuviera llena de niños secuestrados en su parte de atrás, mejor me fijo", piensa. Y baja y recorre el costado de la furgoneta de escape, que está agujereada como el colador de mi abuela Mary, la prima de Sylvester.

Y abre el furgón y se encuentra con una docena de tailandesas drogadas (algunas muertas por los disparos que los esbirros le propinaron en su fuga) contenidas sentimentalmente por la muchacha del vestido azul, que no sólo logró zafarse de las sogas y aparecer en un instante dentro de la mansión sino que encima ahora se encuentra dentro de una furgoneta de escape infestada de prostitutas tailandesas drogadas. Aquí hay algo raro.

Muchacha, sorprendida, le dice a Negro que está cagado a tiros, que cómo no se dio cuenta; y él asiente como si estuvieran hablando de algo por demás de cotidiano, como: “Uy, mirá, tenés roto. Chinche poroto” Una cosa así. Y entonces Muchacha lo lleva de unos budas que lo curan, le ponen una pintura blanca en todo el cuerpo y le dibujan unos mapas extraños y le llenan los huecos de bala de un menjunje desagradable y le rezan alrededor.

Negro la pasa muy mal esas 2 o 3 noches que está convaleciente, sueña cosas raras con un elefante blanco mientras le da bomba a la muchacha del vestido azul. El sueño es muy placentero, pero siempre al final la muchacha cambia repentinamente su cara de tailandesa buenita por la de un demonio re mal photoshopeado y el negro despierta transpirado y a los gritos ante la mirada espantada de Muchacha y la mirada escéptica de los budas, que no importa lo que esté sucediendo alrededor de ellos, siempre tienen esa cara de estar en el bondi y faltarles mucho para su parada.

Entonces Negro se recupera y sale en busca de un rifle más copado que el anterior y Bacon una vez más lo esquiva y se hace el boludo al pedo para finalmente volver a alquilarle lo que el negro pide.

Los malos se dan cuenta que Bacon lo está abasteciendo y lo aprietan para que confiese adónde se encuentra su nuevo cliente, pero Bacon no larga prenda, a pesar que el mafioso malo contrató a un doctor que lo tortura con delantal de doctor (hacía mucho que no veía una escena tan pelotuda) con un bastón de marfil con punta redonda oprimiéndole las vértebras con muchísima cara de mala persona.

Y mientras esto ocurre, Negro continúa diezmando privados y liberando prostitutas hasta que llega finalmente dentro de la mansión, donde todo es muy confuso: El malo es un chino viejo que tiene agujereados los cachetes ya que todas las tardes ora con un fierro atravesándole la jeta. Su secretario está muy preocupado por el avance de Negro, que llega a la habitación inminentemente y aparece en escena el hijo del viejo mafioso, que en realidad contrató a negro para que haga todo ese barullo y así poder matarlo él delante de los ojos de su descachetado padre, así éste lo toma en cuenta de una vez y lo ubica en el negocio por sus dotes de tailandés valiente que se come negros gigantes crudos.

Y cuando el intríngulis es descubierto, Negro pone de un tiro en la cabeza a Hijo y todos se hacen increíblemente amigos y llegan a una tregua absurda de que Negro no jode más a cambio de llevarse a las prostitutas (sí, re cualquiera) y Negro acepta "sí y sólo sí" si se lleva también a Muchacha que, a pesar que hasta hace un ratito estaba a su lado, ahora no puede ubicarla entre la troup de prostitutas. El viejo descachetado se toma el mentón, pensativo, y le pregunta a Negro si se refiere a “tal muchacha” y se la describe (esto no entiendo porque las tailandesas son todas iguales, ¿qué le dijo? ¿una así, con los ojitos achinados y el pelo negro?) y el Negro mira detrás del hombre donde hay una pared con una colección de fotos de prostitutas en donde el viejo descachetado posa, mucho más joven, junto a Muchacha. Y por supuesto le dice que esa joven murió hace muchísimos años.

Negro se queda mirando el piso, confundido, y luego decide irse en una furgoneta de escape junto con Bacon y las prostitutas. Y después, cuando ya se piró solo y está en pre embarque esperando para irse, se le ocurre volver y matarlos a todos.

Y vuelve y los mata a todos.

Fin.


No sé qué es lo que quisieron hacer con esta película.

No sé qué hace Kevin Bacon en esta película.
No sé qué pretendía Djimon Hounsou con este protagónico, debería haber subido un poco más la apuesta, ya que venía haciendo roles secundarios bien elaborados.

No alquile esta película mala.

Le pongo 2 Juanpablos.

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