lunes, 13 de octubre de 2014

Heatstroke (2013)






Con: Stephen Dorff, Svetlana Metkina, Maisie Williams, Jeanne Nilson, Warrick Grier, Calvin Hayward y la colaboración especial de Peter Stormare como el temible Mallick

Dirección: Evelyn Purcell


Resulta que Stephen Dorff, ya completamente resignado y encaminado a protagonizar las más absurdas malas películas que usted ni siquiera pueda imaginar así sea un experto catador de cine clase Z, se pone en la piel del inocuo Paul, un irrelevante investigador de hienas, mamífero selvático aún más irrelevante que pudiese habitar la selva africana, quien, luego de una poco atractiva clase sobre hienas que está dando en una inexacta universidad rodeado de, suponemos ya que no son filmados, atentos alumnos, recibe la visita de su novia rusa, una temible mala actriz que ha sido convocada para colaborar en este impropio e innecesario film sobre hienas y malos actores.

Así es que Paul finalmente termina su charla y parten al departamento de éste, para ver de desnudarse un rato y toquetearse ya que hace tiempo que están separados, pero qué caray, diría la mujer de Flanders, de pronto una llamada por Skype todo lo interrumpe. Es su ex mujer, quien le solicita se haga cargo de la hija de ambos, adolescente y horrorosa mala actriz, ya que la policía la encontró con drogas y amigos poco recomendables.

Esto compunge con tesón a nuestro querido actor de “Somewhere”, quien compone la escena con una inusual cara de piedra que sorprendería al propio Keanu Reeves y notifica a su novia que el próximo viaje que harán en pocas horas al África para seguir estudiando hienas deberán hacerlo en compañía de su hija ya que su ex mujer “está destrozada” –esto no es así, tanto usted como yo, como Dorff como la propia rusa que se está cambiando mientras el científico dialoga por Skype con ella podemos ver claramente que la tipa no le está pidiendo que se lleve un tiempo a su hija con ningún tono desesperado sino todo lo contrario. Incluso Dorff bien podría haberle dicho que no aduciendo cualquier mentirita piadosa y su ex habría comprendido y nosotros hubiésemos vivido toda nuestra vida sin ver esta estupidez-, por lo que la rusa acepta la propuesta y todos parten al África en una simpática Land Rover meta chistes y risitas ante la mirada seca y ortiva de la jovencita, quien deja bien claro en la escena no solo que es una tosca mala actriz sino que también odia con todo su corazón a la novia de su padre.

Y los días pasan y el viaje y el film son insosteniblemente aburridos. La muchachita no pone buena voluntad y vive peleando con la rusa así que buen día Dorff decide llevarla de regreso con su madre, pero el cruel destino les tiene preparada una horrorosa pasada, unos malos actores más soquetes que no sé qué acaban de cazar un rinoceronte y Paul detiene su paso y los regaña sin advertir que los cazadores son traficantes de armas, quienes de inmediato matan a nuestro actor conocido quedándose ellos con el film sin siquiera haber llegado al menos a la mitad de éste, por lo que ustedes imaginarán entonces, si la película era mala hasta aquí, lo que sigue sin Dorff al mando, quien jamás en toda su participación empuña una pistola como muestra el póster de la derecha, recontra toqueteado con Photoshop seguramente para atraer televidentes ávidos de ver a Dorff pistola en mano.

Y mientras esto ocurre, Rusa se acerca a la tienda donde tienen la comida a por un poco de agua y ¡zas!, las hienas entraron, se comieron todo y le masticaron el teléfono satelital, así que sale en busca de algún tanque de agua y encuentra la camioneta de su amado con su amado muerto y la niña, moribunda. Así que la rescata y se esconden por ahí, muertas de sed. Aunque no sé, porque yo jamás vi una rusa con sed, es más, ni siquiera presté atención a cómo son las rusas cuando tienen la boca seca, pero esta mujer ni siquiera sabe poner cara de sedienta, solo hace trompita, con su pelo espléndido de Vella al viento y sus ropas sueltas color arena y eso es todo.

Así que tenga muchísimo cuidado, no vaya a cometer el terrible error de alquilar esta pelotudez en donde Dorff jamás empuña una pistola.

Es tan pero tan mala que lo deja a uno sin palabras para describirla.

Le pongo 1 Juanpablo, ni siquiera mencionaré lo que pienso de la colaboración de Peter Stormare.



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