lunes, 11 de febrero de 2013

The Apparition (2012)






Con: Ashley Greene, Sebastian Stan, Tom Felton, Julianna Guill y Luke Pasqualino


Dirección: Todd Lincoln



Resulta que unos jovencitos re alegres y expeditivos están preparando un montón de aparatos, cámaras y chirimbolos diversos para captar las imágenes de un ánima maldita que viene rompiendo los huevos desde hace años y que siempre se cobra exagerada venganza por alguna nimiedad mientras los jovencitos que lo invocan mueren como babosas en un desierto de sal cada vez que intentan contactarlo.

Y hay una jovencita en el grupo que está más buena que dormirse una siesta  un día de lluvia de esos donde finalmente refresca luego de semanas de temperaturas agobiantes que enchufa y desenchufa cablecitos y prende aparatos electrónicos con una sonrisa realmente cautivante hasta que está todo listo para comenzar la invocación y todos se toman de las manos y ponen en el centro de la mesa una estatuilla del célebre imbécil muerto y cierran los ojos y de pronto un sacudón, y otro sacudón, y otro más hasta que la estatuilla se empieza a resquebrajar y se ilumina de adentro hacia afuera y todo se cae al piso, incluso la cámara que está filmando la escena hasta que el camarógrafo la recupera y reenfoca, para ser triste testigo de cómo el ánima toma de la cintura a la exquisita muchacha y la hace desaparecer metiéndola dentro de una pared. Y es una lástima, una picardía enorme porque estaba linda la guacha.

Así es entonces que pasa un tiempo equis y la película nos muestra a Joven Mal Actor que, emparejado a una insulsa y tuneada morocha que no le llega ni a los talones a la otra actriz, se acaba de mudar a una nueva casa donde de a poco comienzan a ocurrir cosas terribles (para ellos, que son yankies, usted o yo no hubiésemos hecho tanto escombro). Pero la joven morocha le dice a su novio que ella, así, no pasa una noche más. Y Joven Mal Actor, al ser yankie y vivir en ese próspero país, se va esa misma tarde a un WallMart y se compra todo un sofisticado kit de circuito cerrado de filmación y lo instala por todos lados en la casa esa misma noche y se van a dormir.

Pero el fantasma insiste en perturbarlos y en robar cosas de la casa poniéndolas en otro lado con el solo fin de dejar sentado que es él quien las mueve, consiguiendo que morocha realmente se ponga del tomate e insista en irse de su casa mientras Joven Mal Actor intenta persuadirla de que no es para tanto y se va a trabajar. Hasta que una mañana, en lugar de sentarse toda hecha una bolita en el sillón del living con una taza de café y un buzo que le queda enorme y mirar la pared por horas con cara de susto en lugar de ir a trabajar o hacer algo por la humanidad, Morocha va al garaje y encuentra una gigantesca valija metálica donde Joven Mal Actor guarda sus chirimbolos antifantasma.

La valija es del estilo de esas donde los electricistas guardan pinzas y cables, tipo maletín, pero tiene el tamaño de un féretro King-Size, haciendo que uno realmente desée darle una cachetada a Morocha porque, si hasta ese momento en todo el tiempo en que convivió con Joven Mal Actor no había advertido la presencia de esa masiva maleta metálica, sin dudas merece que el fantasma le aparezca y se aproveche de ella.

Y entonces abre el voluminoso cofre y encuentra montones de aparatitos que hacen ruidos de onda corta y que tienen pantallas por donde uno puede ver un fantasma si apunta el aparato hacia donde supone que éste se encuentra y al regreso del trabajo de Joven Mal Actor le recrimina que por qué no le había dicho que él era un cazafantasmas y que ahora no puede confiar más en él y lo echa del hogar.

Pero de inmediato aparece el fantasma y Morocha deja de echar a su prometido caza fantasmas por un rato y comienza esta imbecilidad biónica que no brinda ni un poquito de tensión, que uno sabe con estricta certeza cuándo, cómo y dónde ocurrirán las distintas movidas del fantasma sin necesidad de prender todos esos extraños artefactos eléctricos (solo hace falta haber visto diez de las más de cien películas sobre el tema ya editadas), y la película termina con todos muertos y Morocha escapando a un Wal Mart y escondiéndose en una carpa exhibida en un rincón para, apenas cerrar la cremallera de tela donde ocultarse, un puñado de putrefactas manos la vayan rodeando desde atrás hasta taparle la boca, para que no grite, y la película termina.

Así que ya lo sabe, ni lo intente.

Le pongo 2 Juanpablos, la muchacha rubia del inicio es tan pero tan linda que merece esa putuación.

Al resto hay que hervirlos una semana en aceite de foca y luego utilizarlos para hacer ceniceros y venderlos en el mercado de pulgas de calle Oroño.

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