lunes, 27 de enero de 2014

Freelancers (2013)





Con: 50 Centavos, Roberto De Niro, Forest Withaker, Malcom Goodwin, Ryan O’Nan, Anabelle Acosta y gran elenco

Dirección: Jessy Terrero

Resulta que 50 centavos, en esta nueva intentona por actuar en una película, se pone en la piel de "Malo" (no de mal actor, eso ya lo sabemos todos, incluso su tía. Malo es un sonso apodo que se le pegó por el apellido que le tocó en suerte en este film que es “Maldonado”, cuando debería haber sido Maldo, en todo caso, pero ya sabemos cómo son las cosas con este muchacho), un muy buen policía que luego de haber pasado una niñez de excesos, hurtos y drogadicción pudo ser rescatado junto con otros dos malísimos actores incluso peores que él por una guapa veterana que los sacó de la mala senda y los metió a estudiar para policía.

Y todos celebran la medalla que Malo recibe y todos mal actúan la escena de manera cruel hasta que de pronto aparece en escena, para nuestra sorpresa, Robert De Niro, quien es un experimentado policía que le echó el ojo a Malo y lo quiere en su team.

Robert De Niro es una suerte de caza talentos policíacos, y regentea un bar de mala vida donde todos los policías que reclutó van a tomarse unos whiskys e intentan enchufarse a alguna prostituta del night club.

También vale aclarar que Robert De Niro es un policía corrupto, y tan apurado están quienes hicieron esta tontería por llegar al nudo de la historia que el propio Robert De Niro le cuenta esto a su nueva adquisición. Le dice que va a ganar mucha guita y que al principio deberá acompañar a su mano derecha, que para seguir sorprendiéndonos de manera dantesca, ése rol es cubierto Forest Whitaker.

Así que Malo comienza a trabajar con Whitaker, quien habiendo compuesto papeles memorables en su carrera y siendo como es, un tipo serio, colabora en este patético film sin ponerse siquiera un poquito colorado.

Y los días pasan y Malo ya ve con malos ojos todo lo que Whitaker hace siguiendo órdenes de De Niro como si no hubiese alcanzado con saber de frente manteca dónde se metía construyendo así la primera gruesa contradicción donde se hunde esta boluda historia de policías corruptos que no solo no trae nada nuevo para contar sino que, por el contrario, lo que intenta relatar es el cúmulo más trillado y patético de situaciones policíacas gastadas al punto en que hasta un niño que jamás vio ninguna película de policías se aburriría de ver siempre las mismas pelotudeces sobre policías corruptos.

Y bueno, la vida sigue y Malo sigue siendo cada vez más malo actuando y las distintas vicisitudes que debe atravesar junto a Whitaker lo van convenciendo de que lo mejor es denunciar a De Niro y a Whitaker en la OEA, en la DEA, en el Easy o en Casa Tía, nunca queda claro dónde es que los denuncia y el secretario de dicha ONG, compuesto por un gran mal actor que da gusto verlo mal interpretar su rol, termina desarticulando la banda delictiva de De Niro y Whitaker y ofreciéndole una medalla de honor a Malo, por haber sido malo y luego bueno y haber aceptado entonces salir a las calles para combatir el delito y arriesgar su vida por 2,50 habiendo tenido la posibilidad de ganar montañas de plata como policía corrupto que vende merca.

Dicen por ahí que el rap en EEUU es como la cumbia en nuestro país.

Si esto es así, entonces 50 Centavos, como se hace llamar Curtis Jackson, sería una suerte de Mona Giménez nuestro, un tipo que ha conseguido ganar mucho dinero con sus canciones populares. Pasa que solo hasta ahí podríamos compararlos, porque imaginemos que Carlos La Mona Giménez no conociera sus limitaciones y agarrara toda la plata que tiene, que debe ser mucha, parecido a la que porta Curtis, y dijera: “No quiero solo cantar cumbias, aparte quiero ser actor”, y se montara entonces en una endiablada cruzada por filmar películas bancadas por él mismo que, para peor y para cebar a nuestro simpático rapero, al vivir en EEUU consigue el público suficiente para solventar sin mucho esfuerzo esta locura.

Entonces filma, y filma, y filma. Una pésima película detrás de la otra. Y no se queda solo en eso, no, comienza a apostar alto y decide que el día de mañana quiere mostrar a sus nietos que compartió cartel con Bruce Willis, con Robert De Niro, ¡con Forest Withaker!

Es como si la Mona Giménez, insisto, no conociera sus limitaciones y se pusiese a filmar películas de tiros como las de Baby Etchecopar. Y como tiene montañas de plata fuese a  contratar para estos films a Luis Brandoni, China Zorrilla, Norma Aleandro, Héctor Alterio, Graciela Borges, qué sé yo… Ese tipo de actores.

Suerte que en nuestro país los actores de renombre no se venden por plata y cuidan sus carreras, que sino… ¡Sufriríamos el mismo flagelo!

Eso sí, y dándole la derecha a Forest, para mí que Withaker filmó mamado, ni siquiera soportó hacerlo fresco. Cobró, se clavó dos botellas de ginebra y se puso a acatar las órdenes del patético director en claro estado estado etílico, se le nota por todos lados.

Y lo de De Niro es más de lo mismo, hace rato que está pa' lo que guste mandar. El tipo te pasa el número de su caja de ahorros y una vez vislumbrado el depósito por internet desde el living de su casa se toma un taxi y te aparece en el set de filmación o te va a ayudar a hacer una torta o a pintar el quincho, todo depende de la plata que uno esté dispuesto a gastar.


Le pongo 1 Juanpablo.




No hay comentarios: