lunes, 5 de agosto de 2013

Death Race III (2012)





Con: Luke Goss, Ving Rhames, ¿ Danny Trejo?, Dougray Scott, Fred Koehler, Tanit Phoenix, Robin Shou, Roxane Hayward, Bart Fouche, Jeremy Crutchley y tontísimo elenco

Dirección: Roel Reiné


Resulta que a pesar de que de por sí ya con la primera edición de esta imbécil y delirante mala trama nos hubiera bastado y alcanzado para siempre, Hollywood, haciendo alarde de su vasta trayectoria en eso de publicar incongruencias inadmisibles para luego redoblar apuestas, no sólo se aventuró a publicar una segunda  parte sino que, para nuestro deleite, acá estamos con la tercera –que ni remotamente será la final y definitiva y continuará perdiendo puntos que ya no tiene hasta que solo quede una ceniza orinada de lo que fue la torpe historia inicial, donde unos presos a cadena perpetua se ponen a correr carreras en sofisticados autos de preso dentro de los penales y el que gana consigue la libertad mientras que aquel que pierde generalmente muere en esa derrota por algún insensato accidente vehicular-.

Así es que Frankenstein, el preso a cadena perpetua estrella de esta idiotez, debe ganar la última carrera de 5 para conseguir su ansiada libertad y, a pesar de que su equipo no sabe que él es él ya que para todo el mundo murió en un accidente y ahora trabajan para otro que nunca muestra su rostro tapado por una tonta careta, en realidad está vivo. Y el jefe del penal, que viene levantando como loco dólares y dólares por el rating televisivo de sus carreras, le está recomponiendo su pelado rostro quizás para que esté más bello en la carrera final (nunca queda claro qué gana Rhames con arreglarle la jeta).

Y justo cuando ya tenían todo listo para la nueva largada y el pelado estaba terminando de recomponer su desfigurez facial, viene un multimillonario muy pero muy mal actor y compra los derechos de TV de las carreras. Y entonces comienza un nuevo negocio, mucho más rentable, que es correr carreras en todas las cárceles del tercer mundo (yo sé que usted no me cree lo que le estoy diciendo, pero no se la agarre conmigo que soy un simple pelotudo que vio la película e intenta por todos los medios evitar que usted gaste $9 de alquiler al dope, así que a mí no me mire…).

Entonces Rhames vende los derechos a Millonario, quien de inmediato se contacta con Frankenstein y le dice que ahora es su empleado y deberá ganar o perder dependiendo de las necesidades corporativas del momento y lo manda a una prisión del tercer mundo a competir en una carrera en la que deberá salir segundo para que su jefe gane mucho dinero en apuestas.

Así es que, refunfuños de por medio que no logran nada productivo, Frankenstein y sus secuaces se encomiendan a prepararse para la siguiente carrera en un país pobre y atrasado, y cuando finalmente llegan y bajan de los vehículos que los transportaron, comienza una pelea callejera entre todos los presos mientras los guardias no hacen nada por resolverlo y en una de las piñas a Frankenstein se le cae la careta y su equipo ve con gran pasmo que Frankenstein no es otro que el pelado de siempre.

Estupor. Pavor. Candor. Hervor.

Y todo su equipo se enoja mucho, pero la que más se enoja es su novia, una súper yegua re zarpada en gatas que está presa con él en la misma cárcel, que es su copilota, y que vive vestida con pequeñas remeritas que le sacan las tetas bien para afuera con unos shorcitos vaqueros que dejan ver su turgente culo y sus largas y aceitadas piernas mientras su cabello, castaño y con estirados bucles de peluquería, hipnotizan a quien la vea pasar haciendo que uno no pueda siquiera imaginar la cantidad de veces que la habrán violado en el penal donde cumple condena con su novio, porque si en las cárceles es como dicen, que uno no la pone ni en pedo y que los presos se hacen novios, o se buscan alguno con físico chiquito para imaginarlo mujer y así darle carne por popa hasta que el tujes se le transforme en una vieja y estirada cámara de bicicleta rodado 22, no puedo siquiera entender cómo hizo esta chica para mantener sus orificios a resguardo todo este tiempo, pero bueno, qué sé yo.

Y cuidado, cuidado que cuando uno viene con racha de sorpresas debe estar atento y saber que seguirá sorprendiéndose, porque no solo comienza una pelea atroz de condenados a perpetua tercermundistas con Pelado y Danny Trejo, también aparecen de la oscuridad las mujeres más gatúbelas y semidesnudas que usted haya visto y se traban en feroz pelea con la bella Katrina, que sabe defenderse y les da su merecido sin despeinar su pelo de Wella recién salido del visajista.

Y bueno, luego de esto viene otra feroz pelea entre las chicas hot para ver quién será de la partida y quién podrá subir como copilota de algún competidor para desembocar entonces en la presentación de los coches y pilotos, que nada tiene que envidiare a un juego de Play 3. Y comienza la carrera, donde lógicamente todos los malos pierden y Frankenstein consigue ganar y desfigurar con fuego a Millonario, a quien hacen pasar por Frankenstein para producir en poco tiempo más una cuarta secuela mientras ellos se van todos de putas a Ibiza, FIN.

En serio, no vaya a alquilar esta estupidez, hágame caso una vez en la vida, done esos $9 pesos al ejército de salvación, haga algo productivo con ese dinero.


 


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